Weso Caldo de Huesos Natural 400 ml — Caldo Artesano para Perros y Gatos

Precio 4,25€
Caldo de huesos cocido más de 20 horas, sin sal ni conservantes. Tarro de cristal de 400 ml en cinco variedades, con y sin carne.
Variedad: Solo caldo ternera
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Weso caldo de huesos natural en tarro de cristal de 400 ml para perros y gatos
Weso Caldo de Huesos Natural 400 ml — Caldo Artesano para Perros y Gatos
Precio 4,25€

Los Weso Caldos de Huesos Naturales son caldos artesanos para perros y gatos, elaborados con huesos frescos de gallinas camperas y de terneras criadas en libertad y cocidos a fuego lento durante más de 20 horas. Se presentan en tarro de cristal de 400 ml y no llevan sal, conservantes ni colorantes. Están disponibles en cinco variedades que no sirven para lo mismo, y conviene saber cuál se está comprando.

Los caldos solos —gallina y ternera— son prácticamente agua y hueso: un 97 % de humedad y entre 14 y 16 kcal por cada 100 g. Su función es hidratar y dar sabor, no alimentar. Son los que se usan tras un paseo largo, en días de calor, para rehidratar comida deshidratada o para que un animal que bebe poco trague líquido sin darse cuenta. Al apenas sumar calorías, se pueden dar a diario incluso en animales con control de peso.

Los que llevan carne dentro —pechuga de gallina y falda de ternera— son otra cosa. Bajan al 81 % de humedad y suben a 15-17 g de proteína y unas 90 kcal por cada 100 g, con un tarro de falda que aporta 60 g de proteína. Ya no son un recurso para hidratar, sino un complemento sustancioso: para enriquecer la ración, para premiar con carne de verdad o como aporte extra en animales que necesitan recuperar peso. Por eso cuestan más que los caldos solos.

En medio queda la variedad de calabaza y zanahoria, con caldo de huesos de ternera y verdura: 31 kcal por 100 g y algo de fibra, pensada para quien quiere añadir vegetales a la ración sin cocinarlos.

El caldo de huesos aporta de forma natural colágeno, que es lo que hace que el producto gelifique en la nevera. Si se solidifica no es que se haya estropeado: basta con atemperarlo. Es un alimento complementario y no sustituye a la ración habitual.

  • Cocido más de 20 horas a fuego lento
  • Sin sal, sin conservantes y sin colorantes
  • Huesos de gallinas camperas y terneras criadas en libertad
  • Fuente natural de colágeno
  • Tarro de cristal de 400 ml
  • Cinco variedades: dos caldos solos, dos con carne y una con verdura
  • Para perros y gatos de cualquier raza y edad
  • Cerrado no necesita frío; abierto, a la nevera

Composición y análisis por variedad

Solo caldo de gallina. Agua y huesos frescos de gallina campera.
Humedad 97 %, colágeno 2,6 g, 14 kcal/100 g.

Solo caldo de ternera. Agua y huesos frescos de ternera.
Humedad 97 %, colágeno 2,5 g, 16 kcal/100 g.

Pechuga de gallina en caldo de huesos. Agua, pechuga y huesos frescos de gallina.
Humedad 81 %, proteína 17 g, grasa 1,9 g, fibra bruta 0 g, materia inorgánica 0,7 g, 86 kcal/100 g. Unos 10 g de colágeno por tarro.

Falda de ternera en caldo de huesos. Falda deshuesada de ternera y caldo de huesos de ternera.
Humedad 81 %, proteína 15 g, grasa 3,2 g, fibra bruta 0 g, materia inorgánica 0,7 g, 92 kcal/100 g. Unos 60 g de proteína por tarro.

Calabaza y zanahoria en caldo de huesos. Calabaza, zanahoria y caldo de huesos de ternera.
Humedad 91 %, proteína 1,8 g, grasa 0,3 g, fibra bruta 1,1 g, materia inorgánica 0,4 g, 31 kcal/100 g.

Cantidad diaria orientativa

  • Perros y gatos de 1 a 10 kg: de 1/4 a 1/2 tarro
  • Perros de 11 a 25 kg: de 1/2 a 1 tarro
  • Perros de 26 a 50 kg: de 1 a 2 tarros

Modo de empleo y conservación

Se puede ofrecer solo en un cuenco, verter sobre el pienso para hacerlo más apetecible, usar para rehidratar comida deshidratada o añadir a una dieta cocinada o cruda. Comprobar que no esté demasiado caliente antes de servirlo. El tarro cerrado se conserva en lugar fresco y seco, sin necesidad de frío. Una vez abierto, guardar en el frigorífico y consumir en un plazo de 5 días; también se puede congelar en porciones. Si sobra en el comedero y lleva más de dos horas fuera de la nevera, conviene desecharlo. Dejar siempre agua fresca a disposición del animal.

Recomendación de uso: si tienes el tarro abierto y no se va a gastar en cinco días, lo práctico es congelarlo en una cubitera y sacar un cubito por comida. En gatos, que beben especialmente poco, un cubito deshecho sobre la comida húmeda es una forma sencilla de subirles la ingesta de agua sin pelearse con la fuente ni con el bebedero.

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